La Odisea ubetense.

Esta historia está dedicada a todo aquel que haya tenido el placer de formar un grupo de música y el disgusto de intentar exhibirla esperando en vano un mínimo de, no ya reconocimiento, si no simplemente respeto hacia lo que hace.

Una historia que a nosotros nos hubiera parecido ciencia ficción, pues es la primera vez en nuestros siete años de grupo que nos sucede, si no fuera porque las sensaciones que nos dejó en el cuerpo fueron mas propias de una tragicomedia. Ciertamente, uno no sabía si reir o llorar.

La historia comienza con la llamada de la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Úbeda: Anima Adversa en concierto, 28 de Septiembre a las 22:00, primer día de la feria y cobrando 150€ (todo un capital para cualquiera que conozca las tarifas que se manejan); la cosa pintaba difícil de superar. Nos ponemos manos a la obra: ensayo, ensayo y más ensayo. Trabajo de local para ultimar detalles de un concierto en que teníamos hasta una hora y media para exhibir todo nuestro trabajo e ilusión.

Demasiado pronto nos dimos cuenta de que este sueño iba a convertirse en una broma macabra.

28 de Septiembre, 20:00 horas.
Arribamos a nuestro particular infierno, que en Úbeda se llama “Puerto Moi”, con sensaciones contradictorias: ni técnicos de sonido, ni concejala de juventud, ni dueño del local…, ni local, pues no merecerían ser insultadas el resto de casetas de la Feria de Úbeda, siendo puestas al mismo nivel de lo que encontramos allí: escombros, polvo, telas, cables y un sinfín de cosas desperdigadas por todos lados.

¿Dos horas para limpiar, acondicionar, montar y sonorizar? Estábamos jodidos.

Tras el shock momentáneo, decidimos ir a cenar y matar el tiempo como pudieramos, a fin de que una solución divina nos sacara de aquello. Pero lo que parecía por fin un golpe de suerte, la llegada de los técnicos de sonido y de Moi (como habreis deducido, dueño del local), sería la puntilla que remataría la noche.

Nos encantan las cosas antiguas, pero creo que Moi sobrepasó nuestras expectativas ofreciéndonos el equipo con que se sonorizó Woodstock (si, el del 69). El espanto de los técnicos de sonido, que hicieron un auténtico milagro consiguiendo sacar algo parecido al sonido a semejante cacharrería, fue compartido por todos los que tuvisteis el desagradable placer de vivir ese concierto con nosotros: acoples infernales, guitarras atonales, pianos insonoros y en general, una barrunta que haría reventar los oídos del mas acérrimo seguidor de Mayhem.

28 de Septiembre, 24:00, la gente comienza a impacientarse (nosotros los primeros).

Los ánimos comienzan a exaltarse. En el publico se escuchan las primeras quejas, la gente se pregunta que cuándo empieza ésto, los técnicos tambien y nosotros compartimos esa duda con todos los demás.

Todos buscan al malo de la película: el dandi que se ha ganado el corazón de Ubeda a ritmo de salsa, el mago Moi. Este genio de las finanzas se esperó a que hubieramos montado, sonorizado y llenado la sala para comunicarnos, de muy buenos modos eso sí, que no tocábamos. ¿Que no tocábamos? Eso se creía él.

Haciendo de tripas corazón, siete empuñaduras se hicieron una e intentaron golpear los corazones y las mentes de cuantos habían acudido a compartir el espectáculo. Anima Adversa, el Alma que Afronta, era el momento de hacer valer los ideales, y la cosa cuajó. El público y los técnicos acompañaron, el sonido y la organización, no. Tras cinco canciones, la gesta terminaba a ritmo de reggaeton.

Sin escrúpulos, vergüenza y ni una pizca de decencia, un secuaz de nuestro malvado protagonista cortaba el concierto en medio de la confusión del publico y la incredulidad de los técnicos.

Nuestros sentimientos se harían eco en las voces de un público indignado que abucheo con gritos al DJ chivo expiatorio. Todas las miradas buscaban a un Moi desaparecido en combate. Todo un caballero, sí señor.

Solo podíamos hacer una cosa: saludamos a los presentes y comenzamos a desmontar. Aplausos y gritos. Termina el concierto más corto de la historia de Anima Adversa.

29 de Septiembre, 02:00 de la madrugada ¿alguien ha visto a alguien del ayuntamiento de Úbeda?

Tras desmontar todo el equipo y empacarlo en nuestros coches, nos despedimos de nuestros amigos y pusimos rumbo a Granada, eso sí, no antes sin agradecer a la organización, Moi el primero, su exquisita y elegante forma de terminar esa pesadilla bizarra. Tras varias evasivas, Moi soltó 150€ (que nos hicieron sentir como prostitutas a las que acababan de sodomizar).

Solo esperamos que a él y al Ayuntamiento de Úbeda al menos les gustara la experiencia. Nosotros tardaremos en poder sentarnos un tiempo, os lo aseguramos.

6 respuestas a “La Odisea ubetense.”

  1. pufff, tio que mal rollo…pero bueno aunque no te lo creas esas cosas pasan mas de lo que imaginais, yo he oido cada historia por ahi de cagarse vamo..enfin, mucho ánimo que esta vida hay que tratar con muchos impresentables así, y mas cuando se trata de música y el poco valor que le dan los ayuntamientos a los conciertos. Un besazo!!

  2. Lo siento mucho amigos. Yo ya me temía que aquello iba a ser una infamia, de casta le viene a estos galgos. Alguna vez me he visto envuelto en alguna parecida, y la verdad, que ese sentimiento entre el sarcasmo y la humillación es acojonante. Lo que más me jode es que en este pueblo va siendo ancestral tradición ya. Mucho ánimo, ya nos resarciremos en Halloween!!!

  3. ¡¡Dioooos!! Digo… ¡Anima Adversa!… vaya hijos de puta esa gente -.-

  4. Ha sido un alivio cuando decís que os pagaron… lo menos vamos!!Para vosotros, esto os sirve de experiencia, la próxima vez exigid las condiciones que os mereceis. Y para la Concejalía de Juventud de Ubeda….que verguenza ajena!!!!El “”Señor Moi”" parece Mou de los Simpsons jejejeje

  5. [...] del concierto que “celebramos” en Úbeda el pasado martes (y que podéis encontrar aquí), nos ha hecho rememorar numerosas anécdotas sucedidas en los siete años que llevamos de grupo. [...]

  6. [...] del concierto que “celebramos” en Úbeda el pasado martes (y que podéis encontrar aquí), nos ha hecho rememorar numerosas anécdotas sucedidas en los siete años que llevamos de grupo. [...]

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