Comentarios al artículo Las Falacias de los Defensores de la Propiedad Intelectual, de Jesús Fernández-Villaverde.
Jesús Fernández-Villaverde expone en su artículo titulado Las Falacias de los defensores de la propiedad intelectual un punto de vista económico y claro sobre el mal llamado problema de la piratería. He de decir que yo, como individuo, coincido plenamente con lo sugerido por dicho autor. Y es que, exceptuando quizá los derechos morales de “autoría”, que deberían permanecer y respetarse, el resto de los derechos de explotación, protección y demás son solo una solución de viabilidad económica al problema de la creación artística; esto es, una convención social, una apuesta por un modelo de negocio para la cultura, igual de válida que cualquier otro tipo de modelo propuesto.
En su artículo (que recomiendo encarecidamente su lectura), Fernández-Villaverde comenta en primer lugar lo que muchos ya sabíamos. Que la analogía entre copiar y robar es posible, pero no deja de ser una falacia, puesto que son comparables en algunas características y totalmente opuestas en otras. Definitivamente, copiar no es robar, como bien comentaba Nina Paley en el video:
Posteriormente, expone las motivaciones del sistema actual de derechos de autor, el razonamiento que llevó a la construcción del mismo y otras vías alternativas existentes que se podrían haber explotado. El razonamiento es sencillo, pero mejor lo dejo como lo explica Fernández-Villaverde, un verdadero experto en la materia:
¿Por qué protege el derecho la propiedad intelectual? Porque es necesario dar incentivos ex ante a los creadores de obras intelectuales. Estas se caracterizan por generar, casi en su totalidad, solo costes fijos, mientras que los costes marginales son casi cero. Pensemos en una película: el coste de la misma es filmarla (coste fijo), el coste de vender un DVD más de la misma es casi trivial. Si estuviésemos en un sistema donde copiar DVDs fuera gratuito, el precio de los mismos convergería rápidamente a su coste marginal (cero) y por ello, en principio (las cosas en realidad son más sutiles, por eso digo en principio) el creador nunca podría recuperar sus costes fijos, con lo cual no habría creación intelectual. El remedio que tenemos en occidente es dar un “monopolio” temporal al creador de la obra (o el que tenga el derecho en ese momento) por el cual si alguien vende DVDs de la misma película, se le aparecerá la Guardia Civil a hacerle cambiar de opinión. El monopolista entonces impondrá un precio superior al coste marginal, lo que genera una distorsión ex post.
Así pues, queda claro que “el otorgar derechos de propiedad intelectual es únicamente un sistema de incentivos y por tanto carece de ninguna valoración moral, ni positiva ni negativa.”. Tras las explicaciones sobre el sistema, propone sistemas alternativos de compensación y remuneración, y modificaciones que harían el sistema actual viable en la sociedad en la que vivimos.
En resumen, un post muy interesante y que debemos leer sin falta para evitar el lavado de cerebros a que se nos somete día a día, y formar nuestra propia opinión sobre el sistema. Algo tan sencillo como desmitificar este “derecho de autor” y ver que, simplemente, es una convención de facto, nos puede evitar muchos quebraderos de cabeza en el futuro. Os animo a leer al compañero.
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Enlace: Las Falacias de los Defensores de la Propiedad Intelectual

